España acaba de poner fecha en el calendario de los semiconductores: las obras del centro asociado a imec en Málaga TechPark arrancarán en el primer trimestre de 2027. No es un eslogan de feria. Es el pistoletazo de un laboratorio de prototipado que el Gobierno presenta como pieza clave de la soberanía tecnológica europea —y que la ciudad andaluza lleva años preparando con ecosistema tech, universidad y parque tecnológico.
imec (Interuniversity Microelectronics Centre), nacido en Lovaina hace cuatro décadas, no es una fundición al estilo TSMC. Su negocio es otro: investigar, probar procesos y diseños de nanoelectrónica antes de que alguien los fabrique a escala industrial. Tener una sede ambiciosa en España significa, en la práctica, acercar ese laboratorio de vanguardia a empresas, universidades y startups del sur de Europa.
Sala blanca, obleas de 300 mm y cifras gordas
El corazón del proyecto será una sala blanca de unos 2.000 metros cuadrados equipada con alrededor de 60 máquinas preparadas para trabajar con obleas de silicio de 300 mm. Según la cobertura pública del anuncio, será la instalación avanzada de I+D de ese tipo más relevante del país: no para inundar el mercado de chips mañana, sino para prototipar lo que luego se produce en otros lugares.
No es “fábrica de chips para todos”. Es un laboratorio de alto voltaje donde se diseña y se prueba el futuro antes de la línea de producción.
La inversión total del complejo supera los 600 millones de euros. El Gobierno de España aporta unos 500 millones a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT) y el marco del PERTE Chip; la Junta de Andalucía completa el resto, incluido el suelo. Solo la sala limpia se estima en torno a 267 millones —una pista de por qué Europa tarda tanto en construir capacidad propia.
Empleo, calendario y el mensaje político
En el evento de presentación participaron el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, y el CEO de imec, Patrick Vandenameele. El mensaje oficial es claro: los chips mueven coches, teléfonos, electrodomésticos y, cada vez más, la infraestructura de inteligencia artificial. Quedarse fuera de esa cadena no es opción para Europa ni para España.
Las estimaciones de empleo hablan de unos 200 puestos directos de alta cualificación, unos 500 indirectos en Málaga y alrededor de 1.000 adicionales en el conjunto del territorio. La adjudicación constructiva —UTE OHLA-Sando-ITERCON, con un contrato de obras en torno a 168 millones— apunta a un complejo de unos 45.000 m² construidos, con obras que se prolongarían hasta 2028 e inauguración prevista hacia 2030 según reportes locales.
Por qué Málaga (y por qué importa ahora)
Málaga no llegó a este anuncio por casualidad. El TechPark, el tejido de empresas consolidadas y las instituciones educativas que pueden alimentar talento son el argumento de fondo. En un momento en que Europa intenta no depender solo de socios externos para hardware crítico, un centro de prototipado de imec en suelo español es una ficha concreta —no un PowerPoint— en esa partida.
Para La Red Mundial, la lectura es sencilla: cuando la fecha de obras deja de ser “pronto” y pasa a ser “Q1 2027”, el proyecto entra en modo reloj. Habrá que seguir adjudicaciones, maquinaria, talento y plazos. Porque en chips, el calendario no perdona.